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Noticias

20/01/2020

AEE en escuelas

Prevenir y erradicar la violencia. Acciones para las escuelas de hoy

Azucena Patiño. Formadora de Comunidades de Aprendizaje, Vía Educación (México)

Prevención de la violencia en espacios escolares

Prevenir y erradicar la violencia. Acciones para las escuelas de hoy

Desde la cima de una elevación

veíamos todo un mundo por construir de un modo diferente.

Ana Guadalupe Martínez,

 Pedagogía de la Esperanza, Paulo Freire

 

El pasado 10 de Enero en el Colegio Cervantes de Torreón Coahuila México, un alumno de 11 años disparó dos armas de fuego, 2 personas fallecieron y 6 resultaron heridas, el alumno finalmente se quitó la vida.

La noticia, sin duda, estremeció al país. Aquellas personas que se dedican a la educación y quienes estamos cercanos a esos espacios nos hemos visto obligados a tratar de respondernos preguntas de todo tipo, pero quizá la más importante hasta el momento ha sido ¿qué podemos hacer? Las consecuencias de quienes vivieron los hechos seguramente perdurarán de manera sombría durante mucho tiempo en los espacios escolares y si de algo estamos seguras y seguros, es que esa historia no debe repetirse.

Lo sucedido en Torreón, nos mostró que las escuelas  pueden ser espacios tremendamente  inseguros, pero también nos ha abierto los ojos a la necesidad de cambios urgentes que superen los debates simplistas que han llenado los medios de comunicación,  y que van de un extremo a otro sin mayor profundización: la indolencia del personal escolar por no prevenir y la indulgencia familiar por no atender.

Las noticias de este tipo nos dejan desarmados como sociedad, nos hunden en la desesperanza. El mensaje entre líneas en esas noticias es que hasta que no llegue el día en que podamos trabajar juntos y juntas no podremos construir espacios escolares seguros para los estudiantes. Mientras llega ese día, parece que no hay nada que podamos hacer.

Sin embargo, el tiempo apremia en la búsqueda de soluciones y no podemos, ni debemos,  esperar para resolver la violencia y sus consecuencias. Unos y otros, familias y escuela, sí podemos trabajar juntos desde ahora, principalmente con acciones radicales que más allá de  promesas o esperanzas vacías, den resultados.

 

Los “cómo”

En el año 2018, un equipo de investigación conformado por Unicef, Queens University Belfast y el Consorcio de Paz para la primera infancia (ECPC) del Centro de Estudios Infantiles de Yale, señaló en su investigación que la educación de la primera infancia a través de la cultura de paz, es un trabajo multidisciplinario, multisectorial y multidimensional. Además, se presentaron resultados que asentaron que es posible que los niños y niñas que hoy viven estrategias educativas que profundizan en las raíces de la violencia y los conflictos, pueden ser junto con sus familias, agentes de paz y el día de mañana, adultos apegados a principios pacíficos.

Esther Roca, profesora e investigadora de la Universidad Internacional de Valencia y miembro de CREA, definió estos resultados de la siguiente manera: la evidencia científica está respaldando que desde el desarrollo de la primera infancia (0 a 6 años) podemos hacer posible La Paz y es una oportunidad única para transformar la cultura de la violencia en la cultura de paz.

Al respecto de esta noticia dos cosas son relevantes: la certeza de que todas y todos podemos hacer algo desde ahora, apoyados por la ciencia para hacer posible la paz, y el trabajo multidimensional y por tanto relevante, para todos los actores sociales, en la construcción de un mundo más pacífico.

Pero poner en práctica estrategias educativas basadas en la solidaridad y la equidad, así como los resultados favorables de esas acciones en la infancia, no están limitadas a cierta etapa del desarrollo. Lo anteriormente descrito es sólo un ejemplo de cómo las mejores recomendaciones basadas en evidencia científica señalan dos factores cruciales para el aprendizaje que a cualquier edad son eficaces: la interacción y el diálogo colectivo.

Aproximar a nuestras comunidades y círculos cercanos información relevante, basada en evidencia, nos puede hacer partícipes de la transformación que urge en nuestras escuelas hoy mismo. Por ello, es necesario que las familias y las personas relacionadas a la educación sepamos con qué herramientas contamos para poder generar espacios inclusivos y solidarios, libres de violencia desde los 0 años. Sin duda, también es responsabilidad de quienes intervienen en la construcción de políticas públicas en torno a la educación, hacer esfuerzos para centrarse en difundir aquello que recomienda la comunidad científica internacional, para contrarrestar y prevenir la violencia. Eso evitará desgastar energías, tiempo y sobre todo prevenir hechos trágicos como el sucedido en Torreón.

 

Las Propuestas

A continuación compartimos algunas recomendaciones avaladas por evidencia científica, que pueden dar respuestas eficaces a la pregunta planteada al inicio de este texto, y que pueden llevarse a cabo desde ahora en nuestros centros escolares.

 

La United Nations Girl´s Education Initiative, UNGEI, es una iniciativa de las naciones unidas y cuenta en su sitio de internet con recursos de suma importancia para las escuelas que tienen intención de abordar y prevenir el problema de la violencia. Hoy sabemos que los mejores abordajes contra la violencia proponen pasar por la erradicación de la violencia de género, consciente de esto, la UNGEI ha dado a conocer a inicios de este año 2020, una guía, que invitan a educadores y educadoras a descargar, para poder desarrollar programas educativos de prevención de la violencia.

 

En definitiva conocer esta guía y la investigación que da pie a ella son recursos indispensables para cualquier gestor de política pública, educadoras y educadores, así como familias. Para saber más sobre esta iniciativa y acceder a la guía:

https://eldiariofeminista.info/2020/01/08/ungei-lanza-una-guia-de-prevencion-de-la-violencia-de-genero-posicionamiento-activo-de-toda-la-comunidad/

http://www.ungei.org/

 

Las asambleas dialógicas forman parte del Modelo Dialógico de Prevención y Resolución de conflictos, MDPRC, que es una estrategia educativa avalada por la comunidad científica internacional. Este modelo apoya a las escuelas a democratizar sus prácticas, recoger las voces de todas las personas  implicadas en el centro educativo, familiares, docentes,  estudiantes, voluntarios y personas de la comunidad, a través del diálogo igualitario y principios solidarios.

 

En México y otros países de América Latina, su puesta en marcha puede realizarse a través del Proyecto Comunidades de Aprendizaje, que condensa las Actuaciones Educativas de Éxito derivadas de la investigación INCLUD-ED. En este proyecto se invita gratuitamente a los docentes y la comunidad en general a formarse en sus bases y en una noción científica del aprendizaje,  para poder implementar lo mejor de estas acciones en sus escuelas.

Las asambleas dialógicas, como una práctica diaria, organizada desde preescolar y para todos los años escolares, es una oportunidad invaluable para la profundización y el debate de temas importantes para las familias, los estudiantes y docentes. Hoy, sabemos que las iniciativas con una lógica vertical y jerárquica no tienen resultados, contrario a lo que las actuaciones basadas en la participación comunitaria y colectiva pueden lograr.

Para saber cómo implementar estas acciones: 

https://eldiariofeminista.info/2019/10/16/asambleas-dialogicas-en-el-comedor-escolar-como-espacio-preventivo-de-violencia/

https://www.comunidaddeaprendizaje.com.es/

 

Fomentar la colaboración en la diversidad se ha señalado como indispensable para que los estudiantes rompan con prejuicios y sobre todo vivan los valores y principios que deseamos se experimenten en nuestras escuelas.

 

A diferencia de acciones aisladas y pasajeras, investigaciones como las llevadas a cabo por Harvard Graduate School of Education,  recomiendan transformar nuestro centro escolar en una escuela con una cultura de paz, que en todas sus acciones, en las interacciones entre estudiantes, docentes, en las interacciones con y entre los familiares modele principios pacíficos.Priorizar en nuestros espacios educativos actividades y estrategias en donde se viva la colaboración entre compañeros y compañeras de distintos contextos, es una oportunidad para que se construyan redes de amistad, valores y cuidados, así como solidaridad.

Una de las estrategias con mayor impacto para conseguir esos efectos es la formación docente y práctica en el Modelo Dialógico anteriormente descrito, y los Grupos Interactivos. Esta actuación consiste en una forma de organización del aula que a través del trabajo colaborativo y ayudados por voluntarios de la comunidad, se ha comprobado que fomenta la inclusión, actitudes prosociales,  y mejora la convivencia, así como la aceleración de aprendizajes.

Para saber más sobre este tema:

https://www.gse.harvard.edu/news/uk/15/12/making-peace

https://www.comunidaddeaprendizaje.com.es/actuaciones-educativas-de-exito

 

Para finalizar

Existen muchas recomendaciones, planteamientos y acciones concretas que podemos retomar para comenzar el proceso de erradicar la violencia de nuestras escuelas, algunas de ellas están centradas en el trabajo con familias, otras en la formación de los docentes y el trabajo con los estudiantes; pero todas ellas, comparten principios científicos, de trabajo colaborativo y dialógico, con la comunidad, (no para ella) a través de una cultura de transformación de las interacciones y de altas expectativas con las personas implicadas.

El apartado anterior es un ejemplo de las muchas herramientas disponibles que hoy mismo podemos comenzar a implementar en nuestras aulas. Algunas de ellas ya se llevan a cabo en nuestro país, a través del esfuerzo de docentes y familias que se han sumado a la esperanza por construir mejores centros escolares.

Si profundizamos en aquello que trabajan los centros de investigación de primer nivel,  interesados en extender el conocimiento científico a la comunidad educativa y lo ponemos en práctica en nuestro día a día, estaremos más cerca de desterrar definitivamente prácticas sin resultados y mitos tan dañinos como aquellos que aseveran que el destino está marcado para estudiantes y familias provenientes de contextos adversos, o la noción de que no podemos hacer nada ante la violencia, seamos familiares, docentes o gestores de políticas públicas.

La tragedia que se vivió en Torreón no requiere medidas reactivas y punitivas como las que se siguen implementando sin evidencia de impacto, nuestras escuelas no necesitan de más actitudes de etiquetaje para colectivos o centros escolares. Contrario a todo esto, los hechos vividos en el Colegio Cervantes de Torreón nos exigen dejar la inmovilización y el miedo al cambio. Sí hay alternativas a las narrativas de violencia “insuperable” que tanto los medios de comunicación, como nuestra misma desesperanza nos hacen creer.

Le debemos a nuestras escuelas implicarnos, desde cualquier lugar que ocupemos en nuestra comunidad, para construir el mundo diferente que tanto necesitamos todos y todas; hay formas de hacerlo y necesitamos conocerlas.

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